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Aprovechar el concepto zen en la empresa puede mejorar la resolución de problemas y la toma de decisiones.

Como director general, puedes ejercer una influencia estabilizadora sobre tus equipos y entender cómo la empresa gana dinero, pero es tu enfoque de cada una de estas áreas lo que aporta valor real.

Un sencillo concepto del budismo zen que tiene siglos de antigüedad, define los principios que utilizan los directivos de las empresas para que fluya de nuevo la creatividad, concepto que defienden el magnate Marc Benioff y muchas otras personas que se están dando cuenta del poder de cultivar una mente abierta.

El consejero delegado de Salesforce atribuye el éxito de la empresa a su práctica anual shoshin de empezar cada año con una pizarra en blanco y cinco preguntas críticas para establecer la agenda del año siguiente. Cree que la “mente de principiante” es sinónimo del mundo pospandémico. Esto funciona orquestando las condiciones y la mentalidad adecuadas para el pensamiento disruptivo.

“Hay algo verdaderamente mágico que ocurre cuando los líderes tienen el valor suficiente para adoptar una mentalidad de principiante”.

– Dan McGowan

La palabra shoshin, que significa “mente de principiante”, llegó a Occidente a través del libro de Shunryū Suzuki de los años setenta Zen Mind, Beginner’s Mind (Mente zen, mente de principiante). Desde entonces, la práctica de este concepto en el entorno empresarial es un antídoto contra la estrechez de mente y la falta de crecimiento.

“La mente del principiante está vacía, libre de los hábitos del experto, dispuesta a aceptar, a dudar y abierta a todas las posibilidades”, escribió Suzuki en el libro. “En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en la mente del experto hay pocas”, agrega.

Gracias a shoshin, el antiguo consejero delegado de Lego, Jørgen Vig Knudstorp, llevó a cabo uno de los mayores cambios de rumbo de la historia empresarial, catapultando a la marca desde una situación cercana a la quiebra hasta convertirse en una empresa juguetera multimillonaria.

Adoptar una cultura de apertura

El experto, a diferencia del principiante, es un maestro en aprender de la experiencia y predecir los resultados antes de que hayan sucedido. La mentalidad del principiante, en cambio, es lo bastante cómoda como para explorar nuevas formas radicales de hacer las cosas, lo que puede conducir al fracaso.

“Adoptar un enfoque abierto permite a los líderes aprovechar conocimientos e ideas”.

– Elise Awwad

“Hay algo realmente mágico que ocurre cuando los líderes tienen el valor suficiente para adoptar una mentalidad de principiante”, explica Dan McGowan, director general de Mainline Environmental. “Abren las puertas a una forma de pensar totalmente nueva, que valora la exploración, la experimentación y la superación de los límites. Y cuando esta mentalidad se traslada al resto del lugar de trabajo, todo cambia”, dice.

McGowan aconseja a los líderes que cuestionen sus suposiciones, consideren el fracaso como un aprendizaje y mantengan la curiosidad, abiertos a la retroalimentación y a la mejora continua.

“Acércate a las situaciones con curiosidad y una perspectiva nueva, incluso en ámbitos que conoces a la perfección”, afirma.

La mente del principiante es incluso muy adecuada para los lugares de trabajo de las empresas, impulsados por los resultados y el ritmo rápido, ya que anima a los líderes a dedicar tiempo a la autorreflexión y a reconocer cuándo ha llegado el momento de cambiar de dirección, explica a The CEO Magazine Elise Awwad, presidenta y consejera delegada de la Universidad DeVry.

“Algunos de mis líderes más inspiradores tienen este rasgo. Son curiosos, no dan nada por sentado, reflexionan, hacen preguntas y no tienen miedo de admitir que no saben algo”, asegura.

“Adoptar un enfoque abierto permite a los líderes aprovechar los conocimientos y las ideas. Esto puede conducir a mejores resultados para su organización y sus colegas. También amplía nuestros propios conocimientos, lo que nos convierte en mejores líderes para nuestros equipos”, señala.

Desde que puso a prueba esta mentalidad, Awwad ha observado que sus compañeros sienten una mayor conexión con la misión de la organización y que, como resultado, ha surgido una cultura de trabajo más empoderada.

Un acto de equilibrio

El libro de Suzuki se ha convertido en una especie de biblia corporativa para los directores ejecutivos que quieren seguir evolucionando en un mundo que cambia a gran velocidad. Cuando Niklas Wass – presidente de Business Line en Stainless Europe de la empresa Outokumpu – conoció este concepto, se dio cuenta de que era el eslabón perdido para hacer avanzar la industria siderúrgica y el pegamento que mantiene unidos a los equipos multidisciplinarios.

“La mentalidad de principiante te permite ampliar tu perspectiva y mirar más allá de lo que hoy crees posible”, afirma. “Se trata de contar con expertos y talentos con mentalidad de principiante. Así es como estamos formando equipos de éxito que reinventan la siderurgia y aceleran la evolución industrial hacia la sostenibilidad, los clientes y la eficiencia”, agrega.

Wass también sostiene que los líderes deben tener en cuenta el contexto para determinar cuándo es apropiado recrear los planteamientos empresariales existentes o explorar nuevas formas de hacer crecer una empresa.

“Se trata de equilibrar el mundo futurista de la mente del principiante, con el realismo de la mente del experto”.

– Niklas Wass

“Si hubiera una única forma correcta sería demasiado fácil”, advierte. “En cierto modo, se trata de equilibrar el mundo futurista, de aprendizaje y sin restricciones de la mente del principiante con el realismo de la mente del experto”, comenta.

Aunque algunas empresas tienen mayores exigencias de innovación que otras, Wass afirma que incorporar en cierta medida la mente del principiante es la clave para evolucionar con el mundo.

Lydia Michael, directora general de Blended Collective y autora de Brand Love: Building Strong Consumer-Brand Connections (Amor por la marca: creación de fuertes conexiones entre el consumidor y la marca), señala que la mentalidad del principiante es fundamental para una empresa orientada al crecimiento que fomenta la mejora continua y deja la puerta abierta a diversas perspectivas.

“Al mantenerse abiertos al aprendizaje, los líderes pueden adelantarse a las tendencias del sector, tomar decisiones más informadas y mantener una ventaja competitiva”, afirma. “Además, una mentalidad de principiante permite a los líderes construir relaciones más sólidas con sus equipos, fomentando la confianza y la colaboración”, indica.

Sin embargo, esta mentalidad impulsa a los líderes a mantener cierto grado de humildad, apertura y, como señala Wass, a renunciar a cierto control.

“Si te mantienes dentro del marco establecido estarás seguro y tendrás pocas sorpresas”, afirma. “Con mentalidad de principiante debes estar preparado para fallar”, señala.

Desbloquear el potencial oculto

Especialmente a medida que las organizaciones encuentran nuevas formas de generar confianza y mejorar la satisfacción de los empleados, dar a los colaboradores nuevos y existentes la posibilidad de aportar sus ideas favorece tanto a los emprendedores sobrecargados de trabajo como a los directores generales de grandes empresas con poco tiempo.

“Escucha los distintos puntos de vista de la organización, sobre todo de los recién contratados”, sugiere Wass. “Están viendo el negocio con ojos totalmente nuevos. Haz más preguntas que respuestas”, comparte.

David Chaumette, de Chaumette Solutions, explica que los líderes que han construido una cultura basada en los principios de Suzuki están mejor posicionados para tener más libertad a la vez que aumentan el valor para la empresa.

“Para los líderes de esas organizaciones, hay una mejor resolución de problemas y una menor dependencia del propietario”.

– David Chaumette

“Para los líderes de esas organizaciones, hay una mejor resolución de problemas y una menor dependencia del propietario. Como resultado, todo el personal se sentirá más capacitado. Esto aumenta el valor de la empresa al depender menos del propietario”, reflexiona Chaumette.

Así que la próxima vez que te aferres a las formas probadas de hacer las cosas, considera la posibilidad de dar la bienvenida a una nueva perspectiva, teoría u opinión. Como dijo Albert Einstein: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”.

McGowan está de acuerdo y afirma que los beneficios son potencialmente enormes.

“Demos un salto de fe y adoptemos la mentalidad del principiante. Los resultados podrían superar nuestros sueños más descabellados”, sugiere.

Los cinco consejos de Lydia Michael para desarrollar una mente de principiante:

  1. Fomenta el aprendizaje continuo y la curiosidad entre los empleados, inspirándolos a explorar nuevas ideas y enfoques sin miedo al fracaso.
  2. Predica con el ejemplo, demostrando humildad y disposición a aprender de los demás.
  3. Acepta el cambio y mantente abierto a adaptar las estrategias en función de los nuevos conocimientos.
  4. Fomenta la comunicación abierta y la escucha activa, invitando a que los distintos puntos de vista cuestionen las normas establecidas.
  5. Crea una cultura que valore la experimentación, en la que los errores se consideren oportunidades de crecimiento.

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